El deterioro de los antiguos tributos reales, sobre todo del “fonsado” y de los “yantares” obligó a recurrir al “petitum” (guarda relación con las ayudas de los vasallos y se comenzó a solicitar como algo extraordinario y excepcional a causa de la concusión almorávide. Pronto los reyes lo empezaron a exigir como ordinario) y la “moneda forera”, que consistía en comprar al rey el derecho de acuñación, alterando el valor de las piezas. Alfonso IX necesitaba reafirmar su legitimidad y defenderse de una posible agresión en la frontera por parte del vecino Reino de Castilla. Los procuradores de villas y ciudades al juntarse con nobles y clérigos, llegaron a la convicción de que les competía también la función legislativa. El “auxilium” y el “consilium” aparecen unidos en la práctica del vasallaje, su contrato se fundamenta en la fidelidad recíproca. El rey de León jura mantener leyes y costumbres “buenas”, confirma fueros y privilegios particulares, esta confirmación son “específicamente libertades”. La tradición leonesa posterior recordaría el reinado de Alfonso IX como el tiempo en que se establecieron garantías jurídicas. Se reconoce a los jueces la facultad de designar personas, que en su nombre realizasen la “exquisitio” o averiguación de los hechos con independencia de los alegatos de demandante y demandado. Serán el origen de los “pesquisidores”, estos jueces y merinos podían ser castigados si se les probaba negligencia o cohecho. La legislación leonesa se proponía dar seguridad a los súbditos, haciendo reinar la justicia. La Curia solemne de 1188 pretende dar sensación de poder y reducir a la nada las posibilidades del niño-hermanastro Sancho Fernández. La reaparición de la ex-reina Urraca Adefónsez junto a su hijo Alfonso IX subrayó la legitimidad. Las huestes de Alfonso VIII de Castilla invadían tierra leonesa apoyadas por los López de Haro, que reconocían al castellano como su rey para todos sus señoríos, Coyanza-Valencia de don Juan, Valderas y Siero. Desde la perspectiva de Alfonso IX la amenaza de su primo castellano era cierta.